Es, en esos años, cuando se afianza en la técnica del montaje fotográfico, toda una novedad de la flamante disciplina artística. Basada en el collage clásico, ya los rusos El Lissitski y Rodchenko habían acuñado el término “poligrafía” para definir la combinación de fotografías experimentales, con encuadres y temas atípicos, junto al empleo destacado de la tipografía.
“Monteur-Dada” (Montador-Dadá) como era llamado en el movimiento dadaísta, John Heartfield se aleja, lentamente de esa escuela artística, para darle un mayor compromiso social a sus obras. Fue uno de los primeros en utilizar la fotografía en los afiches políticos comunistas
En una prestigiosa exposición fotográfica, realizada en Stuttgart en 1929, la sala dedicada a John Heartfield estaba encabezada por uno de sus slogans: “¡Utiliza la fotografía como arma!”. Anticapitalista, antimilitarista y antirreligioso convencido, Heartfield usó sus fotomontajes como balas disparadas al centro del nazismo. “Sus láminas en AIZ y sus carteles formaban parte de acciones políticas más amplias contra el Nazismo y contra la amenaza de la guerra” lo definió Hein Strub.

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